Etapa 1: Salvos
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Etapa 1:
Salvos
Anteriormente, estaban muertos en sus transgresiones y pecados. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, nos dio vida juntamente con Cristo. Es por gracia que hemos sido salvados.
¿Qué significa no estar salvos?
La mayoría de las personas viven sin saber por qué existen, sin entender su propósito.
Pocos se preguntan qué objetivo tiene el Creador para cada uno de ellos. Por esta razón, la pregunta más común es: ¿cuál es el significado de mi vida?
El verdadero significado de la vida
Las prioridades de las personas para alcanzar la felicidad se basan en conseguir lo que todos quieren. Sin embargo, buscar la felicidad en los bienes materiales es un error. Como Jesús dijo: "No vivan siempre con el deseo de tener más y más, pues la vida no consiste en ser dueños de muchas cosas". El afán de adquirir felicidad en las posesiones o en el placer es una mentira. El libro de Eclesiastés también concluye que las diversiones son una locura y los placeres no sirven para nada.
Vivir sin haber conocido a Cristo es estar perdido, sin rumbo, porque el verdadero propósito de venir al mundo no es conocer el mundo, sino conocer a Cristo. La vida eterna consiste en conocer a Dios y a Jesucristo, a quien Él ha enviado.
Un símil: la vida perdida Estar perdido en el bosque puede causar un gran trastorno emocional en quien lo experimenta. Aunque pueda encontrar recursos para sobrevivir, como agua, alimentos, refugio, y disfrutar de un aire más puro; no está a salvo. Está perdido y en peligro de morir. Su principal tarea es buscar la salvación. El problema es que su mente sabe que está perdido, lo cual es preocupante.
- Generalmente, se nos dan recomendaciones para situaciones de vida o
- muerte:
- Mantener la calma
- Buscar puntos de referencia
- Trazar un plan de escape
- Revisar un mapa o brújula
- Llegar a un lugar elevado
- Dejar marcas visibles para ser encontrado
De manera similar, la humanidad actual no está a salvo; está perdida, pero no en un bosque, sino en un mundo hostil y moderno.
¿Por qué estoy aquí?
Esta es una de las preguntas más importantes que nos hacemos, especialmente en momentos de vacío existencial.
El libro de Eclesiastés presenta a un personaje que buscó la razón de su existencia.
Eclesiastés 7:23-26 Buscó la razón de las cosas y parecía no encontrarlas: Sabiduría: (V.23) Todas estas cosas busqué con sabiduría, diciendo: seré sabio; pero la sabiduría se alejó de mí.
Conclusión: Estaba lejos de él.
Vacío: (V.24) Lejos está lo que fue; y lo muy profundo ¿quién lo hallará?
Conclusión: Vio un mundo vacío y profundo, sólo por no encontrarse así mismo.
Conocimiento: (V.25) Me volví y me fijé en mi corazón para saber y examinar e inquirir la sabiduría y la razón, y para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error.
Conclusión: no encontraba la razón de las cosas.
Mujeres: (V.26) Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes, y sus manos ligaduras.
Conclusión: Ni con el placer lograba encontrar el significado. No encontró su propósito, lo buscó por fuera.
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Sin embargo, Dios todo lo hizo bueno y Él nos muestra el verdadero propósito de nuestra existencia.
- Dios me hizo para amarme: Él nos ha amado con un amor eterno y nos eligió
en Cristo desde antes de la fundación del mundo para ser adoptados como sus hijos.
- Fuimos creados para tener una relación con Dios y la creación: Esto nos
hace especiales. Dios nos creó a su imagen y semejanza, nos bendijo y nos ordenó que llenáramos y gobernemos la tierra. Estamos aquí para complementar la creación. Él nos da todo en abundancia para que lo disfrutemos.
- Tenemos un propósito: Al entender por qué estamos aquí, comenzamos a
vivir en armonía con el propósito de Dios para nuestras vidas, lo que abre una nueva visión.
Identificando el problema
Por naturaleza, el ser humano siempre desea controlar su vida e ignorar los caminos de Dios.
- "Atiende sus propios negocios".
- "Si te sientes bien, hazlo, no importa lo que Dios piense".
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- "Es mi vida, hago lo que quiero".
La Biblia cataloga esto como pecado. "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas. Cada cual se apartó por su camino". Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos.
El pecado rompe nuestra relación con Dios, nos causa miedo y nos lleva a vivir fuera de su propósito. Los pecados nos han separado de Dios. Todos hemos pecado y no alcanzamos el ideal divino. Hay caminos que parecen correctos, pero su fin es la muerte. Por lo tanto, nuestra forma de pensar es un problema.
Encontrando la solución
Después de ver cómo la mayoría de las personas viven, ahora nos enfocaremos en la solución a estos problemas. Jesús, que conoce el problema de la humanidad caída, se presentó con una propuesta magistral: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí".
La solución es tan asombrosa que cautiva corazones, sacude cimientos mentales y amenaza el razonamiento cultural.
El primer hombre, Adán, nos dejó tres pérdidas fundamentales:
- El Camino: El que Dios le trazó, perdiendo su dirección.
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- La Verdad: Por lo cual el ser humano se inclina a la mentira,
haciendo de su vida una falacia.
- La Vida: Un tesoro paradisíaco que se redujo a una "mortaja
andante".
Cuando Jesús pronunció estas palabras, resonaron en el huerto del Edén, sacudieron las tinieblas y anunciaron un nuevo comienzo. Los ángeles sirvieron a este huésped ilustre que trajo "buenas nuevas de gran gozo para todo el pueblo".
Paralelo entre Adán y Cristo En Adán En Cristo Todos estábamos bajo desgracia Ha llegado la gracia La cabeza de una raza caída Romanos 5:12 La cabeza de un nuevo reino Romanos 5:17 Un nacimiento físico Juan 1:13 Un nacimiento espiritual Juan 3:3 Incredulidad Juan 5:24 Fe Juan 5:24 Vida según los deseos malos Gálatas 5:16 Vida según el fruto del E.S Gálatas 5:22-23 Muerte espiritual Juan 3:18 Vida eterna Juan 3:16 El infierno Apocalipsis 20:14-15 El cielo Filipenses 3:20 12
Con Cristo, el ser humano recupera lo perdido: EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA.
Esta recuperación no es por conducta, sino por la obra de la cruz. La salvación se obtiene sólo si Cristo vive en nosotros.
Frente a esta realidad, el hombre debe reaccionar a:
- Creer: Que Jesús murió para pagar por sus pecados. Juan 1:9
- Reconocer: Que Dios no ha sido su prioridad. Mateo 6:33
- Recibir: La salvación es un regalo que no se gana. Efesios 2:5
- Permitir: Que Él sea el Señor de su vida. Colosenses 3:15;
1 corintios 15:45 Como está escrito, fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el postrer Adán (CRISTO) espíritu vivificante.
¡Consumado es!
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